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Dime tu antojo y te diré de qué careces

antojo

El cuerpo tiene muchas maneras de hacernos saber lo que necesita. Tiene su propio idioma y su principal objetivo es estar bien: bien hidratado, bien alimentado, bien descansado, bien desahogado y bien emocionalmente. Cualquier necesidad nos la va a hacer saber inmediatamente, sin embargo, muchas veces ignoramos las llamadas de atención.

Un antojo

Puede significar una necesidad emocional, más que alimenticia. Será necesario empezar a observarnos para poder separar los antojos por causas nutricionales de las emocionales, pero de manera general estos son algunos de los patrones que el cuerpo suele seguir:

Dulce.

Este antojo suele presentarse cuando estamos enfermos, tristes, cansados o nos sentimos solos. En cuanto a los nutrientes es posible que estemos necesitando magnesio, cromo o complejo B.

– Proteínas.torta

Se antojan cuando necesitamos fortaleza interior o cuando el cuerpo carece de energía o fibra.

Picante.

Pensamos en ello si estamos aburridos, también preferimos lo salado o agrio, lo cual quiere decir que hacen falta electrolitos y calcio.

Cada persona puede tener antojos muy específicos para cierta emoción. También podemos tener antojos por costumbre. Si todos los domingos vamos por un helado o todas las mañanas desayunamos fruta, la mente se acostumbrará a pedirlo cuando algo nos recuerde la mañana o la tarde de un domingo.

Y si quieres identificar cuándo se trata de un antojo real y no emocional lo mejor es  concentrarte en alguna actividad de corto tiempo, en unos 10 minutos el antojo desaparecerá y será más simple poder identificar lo que realmente necesitas.

Si entendemos nuestras necesidades fisiológicas, estaremos más tranquilos, relajados y enfocados en nuestra vida personal, social y profesional.

Por Marilú Acosta, doctora especializada en promoción de salud.

 

 







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